En este post quiero hablaros de un problema de salud de muchas mujeres que, como Fisioterapeuta, vengo observando en los últimos años. Se trata de creencias más o menos arraigadas en la sociedad, en torno a la salud de la mujer durante embarazo, posparto y otras etapas de la vida de la mujer, que en la mayoría de los casos nos dejan como única salida la resignación.

Hace años, cuando era estudiante de fisioterapia recuerdo que en la escasa (escasísima) formación de suelo pélvico que recibí en la carrera, pensé que eso de la incontinencia era algo «normal» que tenia que pasar con la edad. Con el paso de los años me entristece pensar que esa fuera la idea con la que muchos profesionales terminamos nuestros estudios y que, desgraciadamente, transmitimos a nuestras pacientes. Cuando empecé a trabajar con mujeres embarazadas y mamás recientes, empecé a observar con pena que muchas mujeres JÓVENES (y con jóvenes me refiero alrededor de las 30 años, e incluso menos), sufren incontinencia u otros problemas de suelo pélvico durante el embarazo o en el posparto inmediato (o no tan inmediato). Y lo que me asombró mas aún es que, entre los problemas de suelo pélvico no sólo están la incontinencia urinaria de esfuerzo, sino también la incontinencia fecal, hemorroides, o incluso dolor al mantener relaciones sexuales después de dar a luz. En el caso de la incontinencia urinaria, hay estudios que demuestran que 1 de cada 4 mujeres sufre o sufrirá incontinencia urinaria a lo largo de su vida.

Lo triste es que, cuando estas mujeres comentan su problema con amigas o mujeres cercanas, la repuesta que obtienen la mayoría de los casos es que «es normal», «es lo que toca» o, en el mejor de los caso «ya se pasará». ¿Y si no se pasa? ¿Y si se cronifica y va en aumento un problema que podría haberse solucionado a tiempo, o incluso prevenido?

Ahora que he vivido embarazos, partos, y me he formado sobre este tema con grandes profesionales, veo lo equivocada que estaba cuando era estudiante. Los problemas de suelo pélvico no afectan solo a mujeres mayores, ni hay que resignarse a ello. Ahora que estoy en contacto con otras mamás recientes y recibo tantas consultas y signos de preocupación de mujeres de diferentes edades me doy cuenta de que hay mucho trabajo por hacer. Y es que es muy frustrante para una mujer sentir que la única salida es una compresa absorbente. Estaréis de acuerdo conmigo que ciertos anuncios publicitarios no ayudan mucho a este respecto.

¿Qué NO ES NORMAL, y cómo puede ayudarte la Fisioterapia si tienes algunos de estos problemas?

– NO es normal que meses después de dar a luz seas incapaz de aguantar el pis al reír al estornudar, o no puedas retener un gas al hacer un esfuerzo. Esto puede indicar una debilidad de la musculatura de tu suelo pélvico, o puede también deberse a una alteración postural que haga que la musculatura del suelo pelvico esté sometida mayor presión. Existen ejercicios como los ejercicios de Kegel, o los abdominales hipopresivos que te ayudan a mejorar el tono perineal, tu tono postural y a prevenir estos problemas, y tu Fisioterapeuta puede enseñártelos tanto en sesión individual o en grupo (o incluso de forma online, como es el caso de los talleres que ofrezco desde FisioByM Online)

NO es normal que la cicatriz de la episiotomía o de las cesárea duela tiempo después del parto, y si lo hace muy probablemente sea porque la cicatriz esté retraída o adherida. Hace tiempo hablaba de ello en el articulo «Las cicatrices del parto» y cómo dichas adherencias pueden incluso provocar alteraciones posturales (en el caso de la cesárea) o molestias o dolor al reanudar las relaciones sexuales en el posparto. De igual forma que durante el embarazo se recomienda el masaje perineal, este mismo masaje puede ayudar a reducir la fibrosis de la cicatriz. Si no estás segura de cómo realizarlo, puedes acudir a un fisioterapeuta especializado en obstetricia para que te muestre como realizarlo, o para que aplique otras técnicas en caso de ser necesario

– NO es normal notar dolor o menos sensibilidad al reanudar las relaciones sexuales en el posparto. Esta alteración de la sensibilidad a menudo se achaca a la alteración de la lubricación que se produce en el posparto y por causas hormonales asociadas a la lactancia. Pero lo cierto es que, en un alto porcentaje se deben o bien a cicatrices retraídas, a un tono de la musculatura periné al alterado, ya sea por un tono deficitario o excesivo. En ambos casos, si la situación se cronifica puede dar lugar a alteraciones como «vaginismo» o «dispareunia»

NO es normal que una mujer – independientemente de la edad- tenga que resignarse a vivir con dolor, insensibilidad, incontinencia, hemorroides, prolapsos (o lo que vulgarmente conocemos como «caída de la matriz»), porque su madre, abuelas u otras mujeres de la familia lo padecieran. No voy a negar que pueda existir cierta predisposición genética, pero cada vez hay mas evidencia científica sobre la efectividad de técnicas que no tienen por qué ser quirúrgicas.

Por ello, ante la duda, consulta siempre tu caso a tu Ginecólogo, Matrona o Fisioterapeuta especializado en Obstetricia.

Y si necesitas que valoremos tu sintomatología y cómo está interfierendo en tu  día a día, y diseñemos un plan personalizado de ejercicios para ti, puedes reservar una CONSULTA ONLINE.